
La crisis comienza a dejar al descubierto nichos de mercado. Los actores que hacen a esta "madre de industrias" ven la posibilidad y apuntan a aprovecharla, pero desde una visión y una acción regionales.
La actual crisis internacional ha dejado algunas de sus secuelas a la vista en los distintos continentes, con mercados internacionales golpeados y expectantes.
Y amenaza con dejar asomar otras, en un plazo inmediato, de magnitud todavía imposible de determinar.
"Es la oportunidad de la pausa", se escucha en la apertura del I Encuentro de la Industria Naval (Einaval). Y entonces, desde distintas voces y con muchas coincidencias, se alienta a aprovechar esta etapa para cerrar algunas historias y desafíos pendientes del sector. ¿Cuáles?
Por ejemplo, la de cambiar disputas y competencias entre países vecinos para unirse en el esfuerzo del desarrollo y crecimiento justo cuando la crisis deja al desnudo algunos nichos del mercado. También el de establecer planes estratégicos comunes para la región. Y, entre otros, el de abrirle camino y mejores condiciones a la construcción de más embarcaciones en los astilleros propios.
Necesidad "La crisis internacional nos indica que la integración de la región es una necesidad", planteó en la bienvenida el ingeniero Horacio Tettamanti, presidente de la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN), y marcó a fuego el rumbo que luego se advirtió a lo largo de las distintas exposiciones que signaron esta coincidencia de directivos, empresarios, profesionales, armadores, trabajadores y funcionarios del sector.
Por aquí anduvo la mayoría de los referentes argentinos de esta industria, representantes de sus colegas de Uruguay y en menor número, algunos enviados de Chile y Brasil.
Hubo tiempo para hablar de la industria naval y sus horas actuales con el sector financiero, las políticas públicas, la educación y el Mercosur.
Tres jornadas en los amplios pero fríos salones del Hotel NH Provincial que sirvieron para dejar en claro que, a un lado y al otro del Río de la Plata, se piensa muy parecido: convertir esas aguas en una terminal nodal que favorezca la mayor y mejor explotación de la hidrovía Paraná-Paraguay.
Tres jornadas en los amplios pero fríos salones del Hotel NH Provincial que sirvieron para dejar en claro que, a un lado y al otro del Río de la Plata, se piensa muy parecido: convertir esas aguas en una terminal nodal que favorezca la mayor y mejor explotación de la hidrovía Paraná-Paraguay.
Y quedó como un objetivo a perseguir la navegación más frecuente y predominante por esas vías de buques con bandera nacional o de la región para así retener aquí los millonarios fondos que en concepto de fletes hoy quedan en manos de empresas extranjeras que explotan de forma eficiente estas rutas del transporte de cargas.
"Parece desafiante que la Argentina y Uruguay se pierdan en la competitividad sobre puntos en los cuales podemos tener diferencias y se pierda de vista, por encima de todo, que el futuro marítimo y portuario del Uruguay y la Argentina y de la hidrovía radica en la supervivencia del sector Río de la Plata como terminal nodal", insistió Tettamanti, que es titular asimismo de Servicios Portuarios Integrales (SPI), uno de los astilleros más importantes del país.
La advertencia apunta a las complicaciones que podría significar para la industria naval de ambos países el quedarse en la discusión y en esa competencia mano a mano del mercado. "Empezaríamos a pelearnos por botes a remo porque no tendríamos los buques", graficó el profesional marplatense.
Entonces, la consigna común es la de una convergencia política y estratégica que defienda al Río de la Plata como la vuelta de la hidrovía Paraná-Paraguay. Y, como se mencionó en una de las ponencias, mantener a esta última como centro vertebral de la exportación de la proteína vegetal que rodea a esta red fluvial. Brasil, beneficiado Establecer un acuerdo en este aspecto se remarcó durante este encuentro como una necesidad imperiosa. Demorar decisiones o derivar en discusiones a partir de intereses particulares podrían derivar en ventajas para otros interesados. Por ejemplo, Brasil, que a partir de hidrovías transversales podría capturar buena parte de aquel volumen de mercaderías derivada de la producción agrícola y sacarla directamente por el Atlántico.
"Esa es la amenaza más grande para la industria naval porque ya perderíamos la posibilidad de pensarnos en la complementariedad y trabajar en conjunto y caeríamos en una conflictividad por la disputa de una torta que se reduciría enormemente", insistió el titular de la ABIN.
La competencia que Brasil impone en la zona asoma desde el puerto de Santos. Desde Uruguay y la Argentina temen que por allí se puedan canalizar las producciones agrícolas con destino de exportación en detrimento de las terminales que se encuentran en cada una de las márgenes del Río de la Plata.
La competencia que Brasil impone en la zona asoma desde el puerto de Santos. Desde Uruguay y la Argentina temen que por allí se puedan canalizar las producciones agrícolas con destino de exportación en detrimento de las terminales que se encuentran en cada una de las márgenes del Río de la Plata.
Pero tanto argentinos como uruguayos remarcaron e insistieron aquí en tender todos los puentes necesarios para alcanzar la unión regional.
Desde la industria naval argentina se mencionó una instancia de complementariedad inicial con Uruguay. Y con Brasil, en un futuro. "La integración en el campo marítimo, portuario y de industria naval de la región es imprescindible", se escuchó decir más de una vez. Y se remarcó tantas o más veces que la competitividad no debe impedir pensar como un conjunto.
Desde la industria naval argentina se mencionó una instancia de complementariedad inicial con Uruguay. Y con Brasil, en un futuro. "La integración en el campo marítimo, portuario y de industria naval de la región es imprescindible", se escuchó decir más de una vez. Y se remarcó tantas o más veces que la competitividad no debe impedir pensar como un conjunto.
El petróleo brasileño
Uno de los ejemplos que se planteó en el transcurso de este encuentro fue el tema del petróleo detrás del que Brasil va luego de haber encontrado una de las cuencas más importantes dentro de su litoral marítimo.
Uno de los ejemplos que se planteó en el transcurso de este encuentro fue el tema del petróleo detrás del que Brasil va luego de haber encontrado una de las cuencas más importantes dentro de su litoral marítimo.
El presidente Lula Da Silva lanzó un ambicioso programa de construcciones con la necesidad de integrar con la industria naval. "Ahí se ve, una vez más, la necesidad de pensarnos como socios y no como competidores", remarcó Tettamanti que, en su astillero marplatense, tiene por estos días una muestra bien clara de ése vínculo y proceso de integración entre ambos países: un buque gasero que la empresa Petrobras trajo hasta aquí para someterlo a un proceso de reparación y mejoras.
Sergio Di Siano, presidente de la Cámara Naval de Uruguay, marcó coincidencias con esta necesidad de alcanzar un acuerdo estratégico con sus pares argentinos. De hecho, esta entidad y ABIN vienen hablando del tema a partir de un acuerdo de cooperación alcanzado hace poco tiempo.
Y se ocupó aquí de destacar el impulso que el sector empieza a lograr en su país. "Queremos instalar a la industria naval uruguaya como un polo regional de reparaciones navales capaz de atender los buques que surcan el Río de la Plata, no importa el tamaño y complejidad, y ser un constructor confiable de embarcaciones menores como pesqueros, barcazas y remolcadores", explicó quien participó del panel titulado "La industria naval y la integración regional".
Y se ocupó aquí de destacar el impulso que el sector empieza a lograr en su país. "Queremos instalar a la industria naval uruguaya como un polo regional de reparaciones navales capaz de atender los buques que surcan el Río de la Plata, no importa el tamaño y complejidad, y ser un constructor confiable de embarcaciones menores como pesqueros, barcazas y remolcadores", explicó quien participó del panel titulado "La industria naval y la integración regional".
En Uruguay destacan un impulso compartido entre sectores empresarios y de trabajadores en una suerte de acción de marketing de la industria naval hacia el exterior. Todo en pos de darle una mayor intensidad al desarrollo del sector, con la consecuente creación de nuevas fuentes de trabajo.
Di Siano remarcó, por ejemplo, la reciente ampliación de una escuela de calderería que apunta a cubrir las necesidades en una especialidad que perdió en los últimos años una buena parte de su mano de obra calificada para el rubro.
Por allí, dice, se va tras la posibilidad de incorporar diques de mayor porte, combatir la informalidad en el trabajo y desarrollar una normativa estratégica en materia de seguridad e higiene, con el fin de potenciar una industria que se volvió competitiva en los últimos ocho años.
Y a las fortalezas que cree que tiene la industria en su país, en particular desde la ubicación estratégica del puerto de Montevideo, el crecimiento de la actividad portuaria y un marco normativo nacional que les resulta beneficioso, Di Siano afirma que esperan sumar en el futuro una ley de hipotecas navales, una legislación única para la industria naval del Mercosur y un proyecto multilateral de transporte marítimo.
Tettamanti se encargó de dejar en claro que aún en el marco de la crisis económica y financiera que se vive en todo el mundo, la oportunidad para la industria naval de la región está viva y abre sus puertas. Y está convencido que a la hora de dar el paso adelante tienen que estar unidos en un mismo proyecto todos los países de la región. "Con Brasil, Paraguay y Uruguay debemos converger en una política regional que trate de eliminar las falsas competencias que nos impiden pensarnos como conjunto", dijo el empresario a LA NACION.
Mensaje político
Fue, durante el desarrollo de esta Einaval que tuvo un centenar de participantes, uno de los que más cargó sus discursos con contenidos políticos. Por ejemplo, cuando cuestionó a quienes desde otros países recomendaban a la Argentina y la región aplicar ajustes en su economía, bajar costos y, en ése marco y en el ámbito de la industria naval, conformarse con barcazas importadas pero usadas y deterioradas.
Fue, durante el desarrollo de esta Einaval que tuvo un centenar de participantes, uno de los que más cargó sus discursos con contenidos políticos. Por ejemplo, cuando cuestionó a quienes desde otros países recomendaban a la Argentina y la región aplicar ajustes en su economía, bajar costos y, en ése marco y en el ámbito de la industria naval, conformarse con barcazas importadas pero usadas y deterioradas.
"Ahora, ante el menor atisbo de crisis y a contramano de lo que nos recomendaban, inundan sus mercados con miles de millones de dólares para generar demanda interna", replicó Tettamanti. Y señaló a la General Motors como "un emblema americano que se convirtió en una empresa soviética" a partir del plan de salvataje que el Estado puso en marcha para evitar su quiebra.
Cayo Ayala, secretario general de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (Fempinra), llamó a actuar pronto y con decisión. "Hay que sentarse con los países vecinos y avanzar con un proyecto que sea la ley del Mercosur", exigió. Y recomendó unidad y esfuerzo conjunto para constituir una entidad "capaz de representar los intereses en las mesas de discusión internacionales".
No obstante, dejó a los asistentes de la Einaval una preocupación sobre la situación de los puertos en la Argentina: "Hemos perdido el año pasado unos 100.000 contenedores y como no hubo innovación, cuando vuelva la demanda fuerte vamos a perder más", destacó. Y pidió a los armadores que estén atentos a esta situación.
Por Darío Palavecino Corresponsal en Mar del Plata - Diario La Nación.
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