
Surgen de sectores que capitalizaron las ventajas de los ‘90 para invertir y los beneficios de la devaluación para expanderse.
Las que más venden de la industria petrolera, alimenticia, agrícola y automotriz.
Si uno tuviera que marcar los hitos de la economía de las dos últimas décadas, probablemente, y sin demasiada dificultad, surgirían los años 1997 y 2007 como aquellos en los cuales el desempeño económico argentino marcó su cenit, antes de comenzar a recorrer el camino hacia el fin de dos ciclos de expansión, de los que sólo sabemos cómo terminó el primero. Posiblemente la experiencia sirva para evitar repetir el error en la actualidad.
Más allá de esta circunstancia, la cual surge objetivamente al recorrer las cifras de actividad, empleo y otros datos macroeconómicos, existe una clara tendencia de deterioro en los momentos posteriores a esos años que, al derramarse en varios sectores comienzan a degradar las distintas actividades en las que se desempeñan las empresas, volviendo a aquellos años, 1997 y 2007, como dos mojones para entender hasta dónde había logrado llegar el desarrollo empresarial.
Es muy significativo el volumen de ventas que acumularon las veinte empresas de mayor facturación en el último año de crecimiento a tasas chinas del modelo de tipo de cambio real alto, que caracterizó al ciclo del kirchnerismo en el poder: $ 215.150 millones. Esta cifra es equivalente al 26,5% del producto bruto interno argentino de ese año, y es equivalente a algo más de u$s 69.000 millones de dólares. En ese momento, el producto bruto interno en dólares de Paraguay, Bolivia y Uruguay sumados no alcanzaba a los u$s 50.000 millones, generando que las veinte empresas argentinas de mayor facturación superan en casi un 40% el valor de producción total de esas tres economías tomadas en conjunto.
Las veinte empresas de mayor facturación surgen de ocho sectores productivos que revelan, por un lado, el desarrollo de los sectores en los cuales la industria argentina se volvió fuertemente competitiva (por inversión y por visión estratégica empresarial) aunque no debería dejarse de considerar el aprovechamiento de cierta herencia que la década anterior dejó para algunos sectores que supieron aprovechar los beneficios de los 90 y que le sumaron las ventajas de un proceso de mayor competitividad del peso para ganar mercados globales.
De ambos factores emergen la industria siderúrgica, la industrialización agrícola, la industria alimentaria, las automotrices, las petroleras y la minería como los claros dominadores de las ventas empresarias. En un marco global que propendió a beneficiar a los productores de industrias relacionadas con los recursos naturales, era clara la ventaja que en estos aspectos podrían lograr las empresas argentinas tecnificadas, con visión estratégicas (y también aquellas que aprovecharon su momento), para posicionarse como las más destacadas en ventas en la actualidad.
Este marco, en algunos casos, puede ser poco sustentable sin adecuados niveles de inversión, aunque en la coyuntura muestran números muy favorables.
PETRÓLEO Y MINERÍA. En este sentido se destaca el desempeño de las predominantemente extractivas. Las cuatro petroleras (YPF, Petrobrás, Shell y Esso) y la minera (Minera Alumbrera) suman, en conjunto, el 28% del total facturado entre las veinte más importantes. Así, alcanzan un volumen de facturación que suma a u$s 19.500 millones, una cifra que supera en un 60% al producto bruto interno de Bolivia y que equivale al 7,5% del producto bruto interno total de la economía argentina.
SIDERURGIA. Consideradas por separado o en conjunto, las empresas de la Organización Techint ocupan y merecen un lugar destacado en la economía argentina. Es uno de los pocos grupos que, con características de multinacional, puede exhibir el país, con empresas desperdigadas por todo el mundo, y entre los dos conglomerados Tenaris y Ternium acaparan el 27% del total facturado por las veinte más grandes empresas argentinas, por un valor equivalente al 7% del PBI argentino. Es destacable que el volumen de facturación de ambos grupos equivalía al 8% del producto venezolano, país que decidió la expropiación de Sidor, una de las empresas del grupo. Hoy, esta empresa, que ocupa el primer lugar en las ventas, ha mejorado significativamente su papel respecto a lo que sucedía diez años atrás cuando ocupaba el lugar 16 entre las que más facturaban en el país.
AGROINDUSTRIA. Existe otro renglón en el que surge también con claridad la mejora que ha evidenciado la industria local para aprovechar las ventajas competitivas que brinda la economía argentina. Es así como empresas agrícolas de exportación y aquellas relacionadas con la industria alimentaria juegan un rol fundamental en este ranking de mayor nivel de facturación empresarial. En la actualidad Cargill, Dreyfus, Bunge, Aceitera General Deheza, Arcor y Molinos aparecen como los puntos destacables de estos sectores acumulando entre las seis empresas un volumen de facturación que es bastante similar a los alcanzados por la industria petrolera o la siderurgia, pero mostrando, además el mayor número de empresas ubicadas entre las veinte de mayor volumen de facturación. Entre las seis empresas lograron facturar algo más de $ 50.000 millones cifra que, en dólares, trepa a u$s 16.100 millones y que es equivalente al 66% del producto bruto interno uruguayo o el 6% del producto bruto argentino. También aquí se observa el marcado proceso de tecnificación y desarrollo que ya venían desarrollando estas empresas desde varios años atrás con visión estratégica. En el caso de Arcor también es destacable su paso de empresa nacional a un rol de jugador global siendo otra de las empresas que, como en el caso de Techint, muestra una jerarquía que excede la de industria nacional para jugar un papel de empresa multinacional argentina.
TELECOMUNICACIONES. Claro emergente de los noventa, las empresas de telecomunicaciones avanzaron en un proceso de tecnificación ayudado por un desarrollo global que fue atravesado por el boom de internet y las comunicaciones móviles. Es así como lejos de perder espacio en el nuevo modelo, las telco ganaron espacio a fuerza de innovación y desarrollo. Con tres empresas entre las veinte de mayor volumen de ventas, facturan el equivalente al 2,6% del PBI de la Argentina y el 10% del total de la facturación de las veinte empresas más destacadas. Los u$s 6.800 millones que facturaron entre Telecom, Telefónica y CTI en 2007 equivalen al 55% del PBI de Paraguay. Un dato adicional interesante revela que diez años atrás Telefónica y Telecom estaban entre las cinco de mayor volumen de facturación, mientras que hoy hay que ir hasta el séptimo lugar para encontrar a una de ellas. Pero la incorporación de Claro como jugador importante revela el peso de las comunicaciones móviles que se desarrollaron (y divulgaron) con mayor fuerza con posterioridad a 1997; generando el ingreso de una nueva empresa con peso propio. Esta circunstancia queda expuesta con mayor claridad al considerar la facturación en conjunto de las tres empresas, que permite al sector pasar a ser el quinto entre los sectores de mayor volumen de facturación.
AUTOS Y CONSUMO MASIVO. En menor medida que en los noventa pero sin dejar de estar presentes entre las de mayor facturación, el sector automotriz y el de consumo masivo siguen estando presentes entre las veinte empresas de mayor facturación de la Argentina. En este sentido se destacan Volkswagen y Ford por el lado de las automotrices y Jumbo y Carrefour entre las cadenas de consumo masivo. Las dos empresas automotrices facturan algo más de u$s 4.100 millones en conjunto, cifra equivalente al 1,6% del PBI argentino, mientras que las dos cadenas de retails logran facturar algo más de u$s 4.000 millones, un 1,5% del PBI de Argentina. Ambos sectores siguen representados al igual que una década atrás entre los que más facturan aunque diez años antes había cuatro representantes de cada sector entre las veinte de mayor facturación, mientras que actualmente sólo están representadas por dos empresas de cada uno de los sectores.
500 EMPRESAS. De acuerdo a datos del INDEC en los últimos diez años dentro de las 500 empresas más grandes del país, ingresaron 19 empresas dedicadas a la minería y desaparecieron 14 empresas industriales. Dentro de estas catorce, diez empresas que dejaron de estar entre las quinientas más grandes de la Argentina se relacionan con al actividad de combustibles, químicos y plásticos. La industria manufacturera tampoco se ve muy beneficiada si se considera una comparación respecto a 2003.
Es muy significativo el volumen de ventas que acumularon las veinte empresas de mayor facturación en el último año de crecimiento a tasas chinas del modelo de tipo de cambio real alto, que caracterizó al ciclo del kirchnerismo en el poder: $ 215.150 millones. Esta cifra es equivalente al 26,5% del producto bruto interno argentino de ese año, y es equivalente a algo más de u$s 69.000 millones de dólares. En ese momento, el producto bruto interno en dólares de Paraguay, Bolivia y Uruguay sumados no alcanzaba a los u$s 50.000 millones, generando que las veinte empresas argentinas de mayor facturación superan en casi un 40% el valor de producción total de esas tres economías tomadas en conjunto.
Las veinte empresas de mayor facturación surgen de ocho sectores productivos que revelan, por un lado, el desarrollo de los sectores en los cuales la industria argentina se volvió fuertemente competitiva (por inversión y por visión estratégica empresarial) aunque no debería dejarse de considerar el aprovechamiento de cierta herencia que la década anterior dejó para algunos sectores que supieron aprovechar los beneficios de los 90 y que le sumaron las ventajas de un proceso de mayor competitividad del peso para ganar mercados globales.
De ambos factores emergen la industria siderúrgica, la industrialización agrícola, la industria alimentaria, las automotrices, las petroleras y la minería como los claros dominadores de las ventas empresarias. En un marco global que propendió a beneficiar a los productores de industrias relacionadas con los recursos naturales, era clara la ventaja que en estos aspectos podrían lograr las empresas argentinas tecnificadas, con visión estratégicas (y también aquellas que aprovecharon su momento), para posicionarse como las más destacadas en ventas en la actualidad.
Este marco, en algunos casos, puede ser poco sustentable sin adecuados niveles de inversión, aunque en la coyuntura muestran números muy favorables.
PETRÓLEO Y MINERÍA. En este sentido se destaca el desempeño de las predominantemente extractivas. Las cuatro petroleras (YPF, Petrobrás, Shell y Esso) y la minera (Minera Alumbrera) suman, en conjunto, el 28% del total facturado entre las veinte más importantes. Así, alcanzan un volumen de facturación que suma a u$s 19.500 millones, una cifra que supera en un 60% al producto bruto interno de Bolivia y que equivale al 7,5% del producto bruto interno total de la economía argentina.
SIDERURGIA. Consideradas por separado o en conjunto, las empresas de la Organización Techint ocupan y merecen un lugar destacado en la economía argentina. Es uno de los pocos grupos que, con características de multinacional, puede exhibir el país, con empresas desperdigadas por todo el mundo, y entre los dos conglomerados Tenaris y Ternium acaparan el 27% del total facturado por las veinte más grandes empresas argentinas, por un valor equivalente al 7% del PBI argentino. Es destacable que el volumen de facturación de ambos grupos equivalía al 8% del producto venezolano, país que decidió la expropiación de Sidor, una de las empresas del grupo. Hoy, esta empresa, que ocupa el primer lugar en las ventas, ha mejorado significativamente su papel respecto a lo que sucedía diez años atrás cuando ocupaba el lugar 16 entre las que más facturaban en el país.
AGROINDUSTRIA. Existe otro renglón en el que surge también con claridad la mejora que ha evidenciado la industria local para aprovechar las ventajas competitivas que brinda la economía argentina. Es así como empresas agrícolas de exportación y aquellas relacionadas con la industria alimentaria juegan un rol fundamental en este ranking de mayor nivel de facturación empresarial. En la actualidad Cargill, Dreyfus, Bunge, Aceitera General Deheza, Arcor y Molinos aparecen como los puntos destacables de estos sectores acumulando entre las seis empresas un volumen de facturación que es bastante similar a los alcanzados por la industria petrolera o la siderurgia, pero mostrando, además el mayor número de empresas ubicadas entre las veinte de mayor volumen de facturación. Entre las seis empresas lograron facturar algo más de $ 50.000 millones cifra que, en dólares, trepa a u$s 16.100 millones y que es equivalente al 66% del producto bruto interno uruguayo o el 6% del producto bruto argentino. También aquí se observa el marcado proceso de tecnificación y desarrollo que ya venían desarrollando estas empresas desde varios años atrás con visión estratégica. En el caso de Arcor también es destacable su paso de empresa nacional a un rol de jugador global siendo otra de las empresas que, como en el caso de Techint, muestra una jerarquía que excede la de industria nacional para jugar un papel de empresa multinacional argentina.
TELECOMUNICACIONES. Claro emergente de los noventa, las empresas de telecomunicaciones avanzaron en un proceso de tecnificación ayudado por un desarrollo global que fue atravesado por el boom de internet y las comunicaciones móviles. Es así como lejos de perder espacio en el nuevo modelo, las telco ganaron espacio a fuerza de innovación y desarrollo. Con tres empresas entre las veinte de mayor volumen de ventas, facturan el equivalente al 2,6% del PBI de la Argentina y el 10% del total de la facturación de las veinte empresas más destacadas. Los u$s 6.800 millones que facturaron entre Telecom, Telefónica y CTI en 2007 equivalen al 55% del PBI de Paraguay. Un dato adicional interesante revela que diez años atrás Telefónica y Telecom estaban entre las cinco de mayor volumen de facturación, mientras que hoy hay que ir hasta el séptimo lugar para encontrar a una de ellas. Pero la incorporación de Claro como jugador importante revela el peso de las comunicaciones móviles que se desarrollaron (y divulgaron) con mayor fuerza con posterioridad a 1997; generando el ingreso de una nueva empresa con peso propio. Esta circunstancia queda expuesta con mayor claridad al considerar la facturación en conjunto de las tres empresas, que permite al sector pasar a ser el quinto entre los sectores de mayor volumen de facturación.
AUTOS Y CONSUMO MASIVO. En menor medida que en los noventa pero sin dejar de estar presentes entre las de mayor facturación, el sector automotriz y el de consumo masivo siguen estando presentes entre las veinte empresas de mayor facturación de la Argentina. En este sentido se destacan Volkswagen y Ford por el lado de las automotrices y Jumbo y Carrefour entre las cadenas de consumo masivo. Las dos empresas automotrices facturan algo más de u$s 4.100 millones en conjunto, cifra equivalente al 1,6% del PBI argentino, mientras que las dos cadenas de retails logran facturar algo más de u$s 4.000 millones, un 1,5% del PBI de Argentina. Ambos sectores siguen representados al igual que una década atrás entre los que más facturan aunque diez años antes había cuatro representantes de cada sector entre las veinte de mayor facturación, mientras que actualmente sólo están representadas por dos empresas de cada uno de los sectores.
500 EMPRESAS. De acuerdo a datos del INDEC en los últimos diez años dentro de las 500 empresas más grandes del país, ingresaron 19 empresas dedicadas a la minería y desaparecieron 14 empresas industriales. Dentro de estas catorce, diez empresas que dejaron de estar entre las quinientas más grandes de la Argentina se relacionan con al actividad de combustibles, químicos y plásticos. La industria manufacturera tampoco se ve muy beneficiada si se considera una comparación respecto a 2003.
En este sentido parecería que no puede atribuirse a la política de los 90 a esta menor proporción de las industrias manufactureras entre las quinientas más grandes empresas argentinas. Sin embargo, hacia adentro del sector sí resulta destacada la mejora de la cantidad de empresas dedicadas al sector de industria de maquinaria que ingresaron al club de las quinientas mayores empresas argentinas, que pasan de ser 43 en 1997; a 32 en 2003 y a crecer hasta 48 en 2007. Asimismo se observó un proceso de mayor aumento de los trabajadores asalariados en este grupo de quinientas empresas entre 2007 y 2003. Así, mientras que, entre 2003 y 1997, la cantidad de asalariados en este grupo de empresas creció 3%; entre 2003 y 2007 se observó un aumento del 15%. En ese mismo lapso el total de ocupados de la economía creció 13% hasta 2003 (desde 1997) y 14% entre 2007 y 2003.
Estas cifras revelan que la mejora de la cantidad de asalariados (que no es lo mismo que la tasa de empleo o desempleo que se calculan de otro modo) del primer período de tiempo fue más atomizado (1,7% del aumento del empleo entre 2003 y 1997 se explica por el aumento del plantel asalariado de este grupo de empresas) mientras que desde 2003, el nivel de mejora del empleo se observa más concentrado (6,8% del aumento del empleo entre 2007 y 2003 se explica por el aumento del plantel de asalariados de las 500 empresas más grandes de la Argentina). Este cambio de tendencia genera algunas consecuencias en el presente y a futuro:
las grandes empresas que se mueven en un marco de mayor formalidad que otras más chicas, suelen ser menos renuentes que las más pequeñas a la hora de desprenderse del personal asalariado en épocas de crisis. Asimismo, si bien también es cierto que son más vulnerables a las presiones del poder para evitar despidos, no se puede descartar que aquellos que están en nóminas de grandes empresas no sientan, de algún modo, mayor temor a la pérdida del empleo.
CUÁNTO VALEN. El valor de las 500 empresas más grandes de argentina es de u$s 100.000 millones. La cifra suerte de los datos del INDEC sobre utilidades que las 500 empresas más grandes de Argentina habrían obtenido en el transcurso del año 2007.
CUÁNTO VALEN. El valor de las 500 empresas más grandes de argentina es de u$s 100.000 millones. La cifra suerte de los datos del INDEC sobre utilidades que las 500 empresas más grandes de Argentina habrían obtenido en el transcurso del año 2007.
Si se considera que las 500 empresas en su conjunto obtuvieron utilidades por el equivalente a lo que hoy serían u$s 17.300 millones a lo largo de un año, y con esta cifra se arma un flujo de fondos a 10 años que luego es descontado a una tasa del orden del 12% (4% como la de los bonos del Tesoro de USA más unos 800 puntos adicionales como prima de riesgo), el valor de esas empresas trepa a los u$s 100.000 millones comentados más arriba. En 2008 el PBI de Argentina medido en dólares según el Ministerio de Economía fue de casi u$s 327.000 millones por lo cual el valor de las 500 empresas más grandes de Argentina equivalen a un 30% del PBI.
El valor de estas empresas es casi equivalente al PBI de Perú que, medido en dólares, ascendió a u$s 127.00 millones en 2008 según el FMI.
En conclusión son pocas las diferencias que existen en el mundo empresarial considerando los puntos culminantes de dos ciclos económicos y políticos como los alcanzados en 1997 y 2007.
En este sentido prevalece la jerarquía de aquellas empresas que han privilegiado una visión estratégica de largo plazo complementada con la flexibilidad suficiente para adaptarse y aprovechar de la mejor manera posible las ventajas que cada modelo económico y el contexto global les ha ofrecido para ampliar su desarrollo y su progreso, palabras que suelen estar muy lejos no sólo de los objetivos, sino también del vocabulario de los políticos que condujeron y conducen a la Nación.
Fuente: (fortuna)
Fuente: (fortuna)
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