lunes, 26 de octubre de 2009

Argentina entró en el año del cangrejo.


Desde la Cámara de Exportadores dispararon contra la visión cortoplacista oficial que “privilegia la recaudación por sobre el desarrollo”. Además, analizaron el fenómeno brasileño y criticaron la falta de estrategias gubernamentales para que la Argentina aproveche el despegue del país vecino.



La Argentina entró en el año del cangrejo”, disparó Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores (CERA), apenas dio inicio a la charla con este medio en su despacho que da sobre Diagonal Norte.




Con estas palabras, el directivo no hacía referencia a ninguna cuestión astrológica o metafísica. Por el contrario, apuntaba a un problema concreto: la falta de visión, según su análisis, de las autoridades nacionales para entender y fomentar al sector exportador argentino.

En efecto, el presidente de la CERA -que representa a grandes empresas, como Acindar y Siderar y también a Pyme- trazó un paralelismo entre las decisiones políticas que se toman en el país y la forma en que se mueve este crustáceo: “En un momento se camina para atrás y después para los costados”.

Según el directivo, la Argentina está sumida en “una visión estática de corto plazo que se olvida del desarrollo de las fuerzas productivas”.

Así es como hizo referencia a la polémica iniciativa que trató el Senado el miércoles pasado y establece que los reintegros a las exportaciones vuelvan a tributar un 35% en concepto de Impuesto a las Ganancias.

Se trata de una medida clave que grava las ventas al exterior de productos industriales, que actualmente representan el 32% de las ventas al exterior de la Argentina y que en lo que va del año superaron los u$s13.200 millones.

Desde la CERA estiman que, anualmente, las empresas locales deberán tributar $700 millones extras por este impuesto, por lo que consideran esta medida como “un aumento indirecto de la alícuota de retenciones”.

En este contexto, Mantilla recalcó que en la Argentina “se privilegia un concepto de recaudación de corto plazo por sobre el desarrollo de las fuerzas productivas”.

“A los reintegros, que estaban exentos del pago de ganancias –porque forman parte de una política para fomentar el desarrollo y es un instrumento que permite la Organización Mundial del Comercio- se les va a poner impuestos. A esto también hay que sumarle varias iniciativas provinciales, vinculadas con Ingresos Brutos y costos adicionales sobre la operación en puertos”, se quejó.

Acto seguido, destacó que es paradójico que “en momentos en que el Fondo Monetario Internacional pide a los gobiernos que ayuden, den estímulos fiscales para promover la economía y las exportaciones, la Argentina toma una vieja política, criticada en su momento. Con lo cual, se consagra una visión estática de corto plazo como la que tenía el FMI seis años atrás”.
Menos negocios, menos inversiones
Frente a esto, adelantó que “el impacto negativo se va a ir viendo a largo plazo”.

”Estamos en una zona aduanera con Brasil y resulta que para poder exportar desde la Argentina, además de tener que pagar derechos de exportación, ahora tendremos que pagar Ganancias a los reintegros. Esto va a traer como consecuencia que en la Argentina se van a dificultar las inversiones en sectores exportadores y los capitales van a ir al mercado más grande, Brasil, que representa el 80% del Mercosur”, disparó el directivo.

Además, no dudó al afirmar que “a muchas Pyme, entre derechos de exportación y este impuesto, se las va a terminar sacando del mercado".

"Son todas políticas que, a la larga, conspiran contra la inversión. El problema más importante es entrar en el año del cangrejo, donde no se sabe hacia dónde van las políticas económicas) o se contradice lo que se hizo unos años antes. Todo esto genera que los empresarios pidan una tasa de retorno más alta que la que sería normal en un contexto de mayor seguridad. Por eso, la brecha de inversiones entre la Argentina y Brasil se está ampliando cada vez más” a favor del país vecino, concluyó al respecto.

Brasil y Argentina: el juego de las diferencias
En este contexto, iProfesional.com consultó a Mantilla sobre las principales asimetrías que existen hoy entre ambos países y que generan que la economía brasileña retome rápidamente la senda del crecimiento y se perfile como una de las nuevas potencias a nivel global.

Al respecto, el presidente de la CERA no dudó al afirmar que “Brasil tiene un proyecto internacional claro y esto uno lo ve en las vinculaciones que ha hecho. Hoy están sentados en varias mesas importante y están presentes en lugares decisivos. Además, tienen una política de largo plazo y alientan a que lleguen inversiones para el desarrollo de la producción y la exportación”.

Como contrapartida, lamentó que “nosotros no tenemos una claridad de proyecto”.

A modo de ejemplo, citó el caso de los recursos energéticos: “Pensemos que el 50 por ciento de la matriz brasileña está basada en recursos renovables. Se ha adaptado muy bien al mundo que viene. Esto da mucha seguridad a las inversiones hacia el futuro, porque el tema energético va a ser decisivo”.

Además, continúa afianzándose su industria petrolera. En efecto, según la agencia Efe, el yacimiento Tupí contiene reservas probadas de entre 5.000 y 8.000 millones de barriles y, en el conjunto del presal, el Gobierno calcula que puede haber hasta diez veces estos volúmenes, es decir, cinco veces las actuales reservas probadas de Brasil, de 14.000 millones de barriles.

En cambio, “nosotros nos hemos comido varios años de reservas, con lo cual hay una inestabilidad e inseguridad para los inversores".

De este modo, adelantó que Brasil “va camino a convertirse en el principal centro energético para la Argentina”.

Por otra parte, destacó que “uno de los puntos más importantes es que, "mientras nosotros estamos en una etapa donde la generación de empleo está en una meseta, Brasil está creando nuevos puestos de trabajo”.

En efecto, Las compañías brasileñas generaron empleos en septiembre al ritmo más rápido en un año, permitiendo que la economía recupere todos los puestos perdidos durante la crisis financiera global.

El Ministerio de Trabajo anunció que registró 252 mil empleos el mes pasado. Eso eleva el total de este año a 1,03 millones, por encima de los 797 despedidos a finales de 2008 y comienzos de este año, cuando Brasil se hundió en la recesión.

Mantilla destacó que “esto significa más capacidad de compra, más consumo” y aseguró que será clave para las empresas argentinas “hacer lo posible para sumarse al boom brasileño”.

Sin embargo, en este escenario, mientras numerosos sectores llaman a aprovechar el fenómeno, Mantilla criticó la poca “creatividad” puesta en las relaciones bilaterales desde el lado argentino: “Tenemos una agenda defensiva, de sectores sensibles, que no están encuadrados en un sistema estratégico, entonces siempre son sensibles, nunca son ofensivos. Los tenemos hace años permanentemente en la misma situación”, disparó, en referencia a rubros como calzado y textiles que, año a año, negocian cupos y restringen el comercio.

Perspectivas: entre el optimismo y la cautela
En lo que se refiere a las expectativas del comercio exterior, el presidente de la CERA destacó que, 2009 cerrará con un nivel de exportaciones de 55.000 millones, lo que implicaría una contracción del 21% en comparación con los valores de 2008.

Para el año próximo, gracias a la cosecha récord de soja que se prevé, el directivo estimó ventas al exterior por entre u$s62.000 y u$s64.000 millones.

Sin embargo, más allá del boom del "yuyito", adelantó un complejo panorama para los empresarios que colocan productos industriales en el mundo: “El año próximo habrá una fuerte competencia entre todos los países por mantener su lugar en los mercados mundiales. Para lo que es bienes industriales, vamos a ver un mercado diez veces más competitivo”.

“El comercio mundial va a vivir una recuperación un poco anémica. El problema es que los gobiernos dieron mucho estímulo fiscal. Lanzaron con bazukas plata y estímulos fiscales y ahora tienen que empezar a retirarlos. El tema es si la economía ya tiene suficiente dinamismo cuando esto ocurra”, destacó.

Además, destacó que “va a haber sectores que se van a encontrar en una encrucijada, porque están sobredimensionados. Esto es lo que ya sucede con la industria naval, tanto de la Argentina como del resto del mundo, por ejemplo. Lo mismo ocurre en el área de los servicios, hay muchos puertos que realizaron inversiones y ahora ven cómo el comercio se contrajo”.

Por último, encendió una luz de alerta al asegurar que “cambió la capacidad de compra: se fue de Europa y de EE.UU. y se instaló en Asia”.

Se trata de un intersante desafío, pero también puede generar problemas entre los exportadores argentinos: de los u$s6450 M que la Argentina exportó a los países asiáticos en lo que va de 2009, apenas 361 millones fueron manufacturas industriales, es decir, apenas el 5,5% de ese total.

Juan Diego Wasilevsky
(c) iProfesional.com

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