La imposición de licencias no automáticas para el ingreso de mercaderías genera firmes defensas y críticas lapidarias.
Como en otros momentos de la historia argentina, la imposición de límites a las importaciones está generando un fuerte debate, entre los segmentos de la producción más vinculados a la estructura productiva internacional y los empresarios que aún demandan fuertes medidas de protección para salvar a sus industrias.
El tema no es menor, porque también ha generado fuertes roces con Brasil, principal socio comercial argentino y no poco malestar de China, que reclama apertura del mercado a sus productos para mantenerse como cliente para las exportaciones argentinas.
Todo esto sin mencionar las posibles sanciones que esta política, que de ser considerada proteccionista, puede generar en la Organización de Comercio Mundial, de la cual Argentina es socia.
La política de tipo de cambio real competitivo y estable que se puso en marcha tras la crisis del año 2001, explica parte del crecimiento económico de los últimos años.
Ello se debe a que tanto el dólar alto, como la falta de divisas actuaron como un freno no arancelario -es decir sin impuestos- a las importaciones.La devaluación de 2002 derrumbó los salarios reales y los costos de los insumos nacionales, por lo que se produjo un alza drástica de la tasa de ganancia de las empresas industriales muy por encima de las registradas en las décadas anteriores, según datos que surgen de la Encuesta de Grandes Empresas del Indec y que se refleja en un trabajo la consultora Equipo de Gestión Económica y Social (EGES).
En efecto, desde la devaluación los menores costos salariales y la nueva estructura de precios relativos surgidos por la devaluación permitió que el proceso de desindustrialización ocurrida en la Argentina desde la década de 1970 se revirtiera parcialmente.
Según los datos de EGES, en 1976 la industria aportaba el 33% del PBI nacional, mientras que en 2001 sólo alcanzaba al 16% y desde el 2003 se mantiene en torno al 20%, luego del proceso de sustitución de importaciones. Ya en el 2008, la producción industrial superó en 31% a la de 1998, gracias al fuerte impulso de químicos, papel, cartón y metales.Sin embargo el deterioro del tipo de cambio alto de los últimos años, debido a que la corrección inflacionaria fue mayor a la suba del valor del dólar, hizo que esa protección natural que brindaba el mercado cambiario desapareciera o se redujera muy fuertemente.
LICENCIAS
Es allí donde fueron establecidas las licencias automáticas, como un límite para el ingreso de mercaderías y alivio a la situación de las pymes, al tiempo que se daba un fuerte respaldo a mantener el saldo comercial muy favorable en el intercambio con el mundo, lo que por otra parte también produce un alivio a los desequilibrios económicos en tiempo de fuerte contracción productiva mundial.Es en este contexto, donde las licencias no automáticas pusieron un límite al ingreso de mercaderías y alivió la situación de algunas empresas, en especial a las pymes. Pero al mismo tiempo complicó la producción de otros sectores, como ser las grandes firmas industriales, que importan insumos para producir en el país.Lo cierto es que la imposición de esas licencias establecieron una caída estrepitosa de las importaciones en el primer semestre del año y de acuerdo con los datos oficiales, entre enero y junio se importaron apenas 17.389 millones de dólares, es decir un 30 por ciento menos que en los mismos meses del año pasado.Más allá de estas consideraciones específicas, cabe destacar que el sector externo argentino aún mantiene serios desequilibrios, ya que logra un superávit creciente con los commodities agroindustriales, pero un notable déficit en telecomunicaciones, maquinaria, autos y químicos.
¿QUE SON?
Las licencias no automáticas son medidas contempladas por la Organización Mundial del Comercio que permiten impedir determinadas importaciones cuando hacen peligrar a la industria nacional.
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