
En la celebración del Día de la Industria en la provincia de Santa Fe, la UIA llamó a alinear los intereses manufactureros con los del campo, para presentar un frente común. Desde Fisfe, en tanto, piden evitar la presión fiscal provincial sobre el sector productivo. Al final de la nota, las transcripciones de las palabras de Carlos Garrera, presidente de Fisfe, José Ignacio de Mendiguren, secretario de la UIA, y las de Norberto Velasco, presidente de la UISF, en oportunidad de la celebración en la capital provincial.
Las Parejas fue una fiesta. No sólo por los casi 800 invitados que concurrieron el pasado viernes a la celebración del Día de la Industria, sino también por un cierto clima de optimismo, de acuerdo al cual lo peor de la crisis está quedando atrás.
Pese a eso, y en medio de la vocinglería de una concurrencia por momentos despreocupada, Carlos Garrera, presidente de la Federación de Industrias de Santa Fe no desperdició la oportunidad para advertir acerca de todo lo que falta corregir, para retornar al camino de la reindustrialización. “La crisis mundial y el fenómeno climático que están cediendo, dan una nueva oportunidad a la Nación en un horizonte de largo plazo, a pesar de los problemas internos que permanecen irresueltos.”, puntualizó. (Ver aparte)
Tales puntualizaciones, además de la multitudinaria audiencia, también tenían como destinatarios a los funcionarios del gobierno provincial, quienes concurrieron al acto encabezados por Hermes Binner.
La provincia
“Será necesario evitar que los recursos que el Estado requiere para su financiamiento, signifiquen un mayor costo para los sectores productivos. En ese marco es que reiteramos nuestra preocupación por la reciente implementación del código de operación del transporte, la percepción de impuestos sobre ingresos brutos sobre empresas que están formalmente excluidas y la eventual modificación a la alícuota del impuesto a los ingresos brutos sobre la actividad industrial.”, dijo.
El titular de Fisfe recordó que la entidad participó en todos los foros a los que el gobierno provincial la convocó, en los que defendió intereses sectoriales, “aunque siempre supeditados al bien común desde la óptica de nuestro sector. Coincidimos o disentimos, lealmente y haciendo propuestas.”
Tras eso, deslizó un sutil reclamo: “Alcanzar el equilibrio y la eficiencia del territorio significa un extraordinario reto en la situación actual del país, en un contexto de debilidad financiera y económica estructural. Construir ese escenario con justicia y equidad necesitará esfuerzos de solidaridad, responsabilidad, complementación y alianzas estratégicas, que permitan pasar rápidamente del diagnóstico a la acción.”
El pacto
A su turno, Ignacio de Mendiguren, secretario de la UIA, también eligió un tono alentador. “En todos los informes que manejamos, más del 70 por ciento de los pequeños y medianos empresarios consideran que lo peor de la crisis ya pasó.”, dijo.
Para el dirigente de la central fabril, este escenario permite imaginar nuevos rumbos y de allí que “la primera cosa que proponemos es serenar a la Argentina. Más que medidas puntuales de la economía, que por supuesto hacen falta, lo que necesitamos es terminar con las confrontaciones, pacificarnos, convocarnos tras objetivos comunes realizables. Esto es más importante que cualquier otra medida económica.”
A lo largo de su exposición quedó en claro que la propuesta sobre aquietar las aguas tiene dos vertientes. Una es política. “Lo peor que nos puede pasar es que la Argentina piense en el 2011. Lo que tenemos que lograr es que en la agenda política, el tema prioritario sea cómo se crece, sobre quién se crece, con qué redistribución de crece. Esto es lo que debe estar en la agenda, no si las listas son testimoniales.”
Una segunda vertiente, que apunta al interior del sector privado, tiene que ver con la superación de la aparente dicotomía de intereses existente entre los manufactureros y los productores agropecuarios. “Desde la UIA convocamos a un nuevo pacto entre el campo y la industria (aplausos) en esta nueva realidad. Tenemos que entender que el futuro debe encontrarnos unidos. Es imposible imaginar un desarrollo de la Argentina con los sectores confrontando y por lo tanto debemos evitar que nadie nos lleve a una confrontación.”, propuso.
“Estoy convencido que si logramos pacificar a la Argentina, el año que viene estamos arriba del 6 por ciento de crecimiento. Dependerá de que los sectores privados seamos capaces de arrimar las propuestas.”, concluyó.///
En RelaciónLo que falta corregirEntre los puntos negativos que deben revisarse, el presidente de Fisfe, Carlos Garrera, señaló que existe en el país una alta presión impositiva, con un sistema regresivo de impuestos distorsivos y sin federalismo fiscal. También, que no se ha resuelto una legislación para los riesgos del trabajo, situación que sólo favorece a la industria del juicio.
Todo eso en un marco donde existen de forma permanente amenazas de cambios en las reglas del juego, falta de incentivos para la inversión privada, impacto de la crisis sobre el comercio exterior, acrecentamiento de las dificultades para obtener financiamiento, y la fuga de divisas del país como consecuencia de la falta de confianza en que las variables macroeconómicas se mantengan bajo parámetros de normalidad.
Desde la Federación Industrial de Santa Fe – dijo Garrera – “sostenemos que sólo habrá soluciones sustentables cuando estos temas sean abordados desde un proyecto de mediano y largo plazo.
Pese a eso, y en medio de la vocinglería de una concurrencia por momentos despreocupada, Carlos Garrera, presidente de la Federación de Industrias de Santa Fe no desperdició la oportunidad para advertir acerca de todo lo que falta corregir, para retornar al camino de la reindustrialización. “La crisis mundial y el fenómeno climático que están cediendo, dan una nueva oportunidad a la Nación en un horizonte de largo plazo, a pesar de los problemas internos que permanecen irresueltos.”, puntualizó. (Ver aparte)
Tales puntualizaciones, además de la multitudinaria audiencia, también tenían como destinatarios a los funcionarios del gobierno provincial, quienes concurrieron al acto encabezados por Hermes Binner.
La provincia
“Será necesario evitar que los recursos que el Estado requiere para su financiamiento, signifiquen un mayor costo para los sectores productivos. En ese marco es que reiteramos nuestra preocupación por la reciente implementación del código de operación del transporte, la percepción de impuestos sobre ingresos brutos sobre empresas que están formalmente excluidas y la eventual modificación a la alícuota del impuesto a los ingresos brutos sobre la actividad industrial.”, dijo.
El titular de Fisfe recordó que la entidad participó en todos los foros a los que el gobierno provincial la convocó, en los que defendió intereses sectoriales, “aunque siempre supeditados al bien común desde la óptica de nuestro sector. Coincidimos o disentimos, lealmente y haciendo propuestas.”
Tras eso, deslizó un sutil reclamo: “Alcanzar el equilibrio y la eficiencia del territorio significa un extraordinario reto en la situación actual del país, en un contexto de debilidad financiera y económica estructural. Construir ese escenario con justicia y equidad necesitará esfuerzos de solidaridad, responsabilidad, complementación y alianzas estratégicas, que permitan pasar rápidamente del diagnóstico a la acción.”
El pacto
A su turno, Ignacio de Mendiguren, secretario de la UIA, también eligió un tono alentador. “En todos los informes que manejamos, más del 70 por ciento de los pequeños y medianos empresarios consideran que lo peor de la crisis ya pasó.”, dijo.
Para el dirigente de la central fabril, este escenario permite imaginar nuevos rumbos y de allí que “la primera cosa que proponemos es serenar a la Argentina. Más que medidas puntuales de la economía, que por supuesto hacen falta, lo que necesitamos es terminar con las confrontaciones, pacificarnos, convocarnos tras objetivos comunes realizables. Esto es más importante que cualquier otra medida económica.”
A lo largo de su exposición quedó en claro que la propuesta sobre aquietar las aguas tiene dos vertientes. Una es política. “Lo peor que nos puede pasar es que la Argentina piense en el 2011. Lo que tenemos que lograr es que en la agenda política, el tema prioritario sea cómo se crece, sobre quién se crece, con qué redistribución de crece. Esto es lo que debe estar en la agenda, no si las listas son testimoniales.”
Una segunda vertiente, que apunta al interior del sector privado, tiene que ver con la superación de la aparente dicotomía de intereses existente entre los manufactureros y los productores agropecuarios. “Desde la UIA convocamos a un nuevo pacto entre el campo y la industria (aplausos) en esta nueva realidad. Tenemos que entender que el futuro debe encontrarnos unidos. Es imposible imaginar un desarrollo de la Argentina con los sectores confrontando y por lo tanto debemos evitar que nadie nos lleve a una confrontación.”, propuso.
“Estoy convencido que si logramos pacificar a la Argentina, el año que viene estamos arriba del 6 por ciento de crecimiento. Dependerá de que los sectores privados seamos capaces de arrimar las propuestas.”, concluyó.///
En RelaciónLo que falta corregirEntre los puntos negativos que deben revisarse, el presidente de Fisfe, Carlos Garrera, señaló que existe en el país una alta presión impositiva, con un sistema regresivo de impuestos distorsivos y sin federalismo fiscal. También, que no se ha resuelto una legislación para los riesgos del trabajo, situación que sólo favorece a la industria del juicio.
Todo eso en un marco donde existen de forma permanente amenazas de cambios en las reglas del juego, falta de incentivos para la inversión privada, impacto de la crisis sobre el comercio exterior, acrecentamiento de las dificultades para obtener financiamiento, y la fuga de divisas del país como consecuencia de la falta de confianza en que las variables macroeconómicas se mantengan bajo parámetros de normalidad.
Desde la Federación Industrial de Santa Fe – dijo Garrera – “sostenemos que sólo habrá soluciones sustentables cuando estos temas sean abordados desde un proyecto de mediano y largo plazo.
Fuente: El Litoral.
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