lunes, 5 de octubre de 2009

Las navieras objetan renegociación para el dragado de la hidrovía.


En una audiencia pública llevada a cabo en la provincia del Chaco (Argentina), las navieras cuestionaron aspectos del proyecto de ley que remitió la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al Congreso argentino, referente a la renegociación del contrato de dragado adjudicado en 1995 a la empresa Hidrovía SA, bajo la presidencia de Carlos Saúl Menem.


En la provincia del Chaco se llevó a cabo una audiencia pública con el fin de debatir el proyecto de ley enviado al Congreso argentino, por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, referente a la renegociación del contrato de dragado de la hidrovía.


La audiencia pública es un mecanismo constitucional previsto en el vecino país, para que todos los actores interesados hagan oír su voz a favor o en contra, buscando con ello mejorar la ley o incluso abortarlo. La convocatoria, que contó además con la presencia del gobernador de esa provincia argentina, Dr. Jorge Capitanich, la realizó el Dr. Jorge Gustavo Simenoff, presidente de la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos.


En el año 1995, durante la presidencia de Menem, la firma Hidrovía SA resultó adjudicada con la concesión del dragado de los canales de navegación, corrección de curvas, balizamiento y mantenimiento en el río Paraná desde Santa Fe, hasta el océano Atlántico.


Fuertes objeciones de las navieras

El Sr. Omar Meggiolaro, gerente comercial de una de las navieras argentinas que hace muchos años opera en la hidrovía, señaló que en la iniciativa bajo análisis, existían manifiestas incertidumbres y cuestiones técnicas que, de momento, hacían inviable el proyecto.Tal como lo presentaron a consideración de la audiencia pública, convocada por el Dr. Jorge Gustavo Simenoff, presidente de la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos.

Al respecto, señaló que la actividad de su empresa en la hidrovía consiste en el transporte fluvial de mercadería a granel, utilizando para ello barcazas agrupadas en convoyes, lo cual constituye un método de navegación mediante el cual se transporta la enorme mayoría de las cargas que transitan la Hidrovía Paraná-Paraguay.


Aclaró que las barcazas, por lo general, tienen una eslora (es decir un largo) de 60 metros, una manga (es decir un ancho) de 11 metros, y que debido a las profundidades prevalecientes en los tramos superiores del río, su calado no excede en promedio los 8,5 pies (2,60 m). Al respecto, hizo hincapié en que, pese a la reducida capacidad cúbica de las barcazas, y a las limitaciones de los puertos de carga y descarga, cada año transitan millones de toneladas de carga por la hidrovía. Los convoyes de 30 y hasta 40 barcazas También subrayó el representante de las navieras, que el transporte fluvial a granel exige que las barcazas sean trasladadas en formaciones, cuya cantidad fue variando a lo largo del tiempo en función de la potencia y maniobrabilidad de los buques remolcadores o “empujadores”.


También aclaró que en la actualidad, es común ver convoyes compuestos por más de 30 y hasta 40 barcazas, y que ese número incluso podría aumentar en un futuro próximo. Esas formaciones se disponen en hileras, cuyo número varía y pueden llegar a siete barcazas por hilera, y que por el ancho de estos convoyes, llegan a 77 metros y su largo hasta 410 metros. Piden modificar algunas pautas En este punto agregó que ya se están construyendo remolcadores de empuje de 8.300 caballos de fuerza, que permitirán incrementar a 42 la cantidad de barcazas transportadas en cada convoy.


De este modo, se lograría mayor tonelaje de mercadería transportada en cada viaje.De hecho, eso se traducirá en una reducción de los costos y de los tiempos del transporte fluvial, lo que redundará en una mayor eficiencia para los cargadores, y mayores beneficios para las economías regionales.Ancho del canal El representante de la navieras recalcó que las grandes formaciones o convoyes de barcazas, al igual que las formaciones más pequeñas de 16, 20 ó 25 barcazas, precisan de un calado adecuado en la Hidrovía.Pero antes de eso, principalmente necesitan que el ancho del canal y el balizamiento que se realizará permita la normal navegabilidad de la cuenca fluvial, tal como lo vienen haciendo, en forma natural e ininterrumpida, miles de barcazas al año, transportando millones de toneladas de carga.En tal sentido, señaló Omar Meggiolaro que algunos aspectos del contrato analizado en la audiencia pública, de no ser modificados, directamente, impedirán lisa y llanamente la navegabilidad del río Paraná, desde Santa Fe al norte, según lo que se viene realizando desde hace años.

Inviabilidad del proyecto

Al respecto, acotó que “existen cuestiones técnicas que hacen inviable el proyecto tal como se lo ha presentado” (textual). A continuación subrayó, “la imperiosa necesidad de corregir algunos aspectos del contrato sometido a consideración”, que permita mantener la navegabilidad (lo que es obligación esencial de la empresa concesionaria de la Hidrovía), e incluso el incremento continuo de las operaciones en beneficio de toda la economía regional. Facilitar la navegación Las exigencias de operatividad no son caprichosas, pues los convoyes transitan las partes curvas del río mediante “derivas”.

Un convoy de barcazas como el de la foto de arriba, para derivar con un ángulo de 15 grados, necesita imperiosamente un ancho de canal, libre de obstrucciones de casi 200 metros en las partes rectas del río, y obviamente mayor en las curvas dependiendo del radio de las mismas. Es decir, que al tener que girar en una curva del río, el convoy se desplaza en forma oblicua, “derivando” hacia el lado opuesto de la curva, hasta que el eje medio se alinea totalmente con el curso del río luego de la curva.

La maniobrabilidad

Las formaciones no puede girar siguiendo la línea de la curva del río, como lo haría un buque autopropulsado por su propia capacidad de maniobra. Por ello, la deriva y el desplazamiento oblicuo son características propias de la navegación de barcazas. La foto de la izquierda ilustra esa forma de navegación, con un ejemplo real extractado del sistema de posicionamiento global (GPS) de un remolcador navegando sobre una curva. Añadió, al respecto, que una formación de 36 barcazas necesita una solera (ancho de canal) no inferior a 198 metros en las rectas del río, para una deriva de 15 grados, mientras que un convoy de 20 barcazas, para la misma deriva necesita un ancho libre de 165 metros.Si se suma a eso que también es normal que los convoyes se crucen, pues uno opera aguas arriba y otro aguas abajo, se advierte la importancia que el ancho total del río (en la forma natural en la que se navega hoy), se encuentre libre de obstrucciones y señalizaciones que obstaculicen la navegación.

Fuente: ABC digital.

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